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Cómo calcular el flujo de caja operativo
La herramienta que necesitas apenas dejas el criterio de caja.
LeerLa diferencia entre los dos criterios es una sola: cuándo se registra. En contabilidad de caja, el ingreso se registra cuando cobras y el gasto cuando pagas. En devengado, el ingreso se registra cuando lo generas —entregaste el producto, prestaste el servicio— y el gasto cuando lo consumes, independiente de cuándo se mueve el dinero.
Suena técnico, pero el efecto sobre lo que ves es enorme.
Imagina una empresa de servicios que en marzo termina un proyecto de $30.000, lo factura a 60 días, y ese mismo mes paga $12.000 de sueldos del equipo que trabajó en él.
| Mes | Criterio de caja | Criterio devengado |
|---|---|---|
| Marzo | Pérdida de $12.000 | Utilidad de $18.000 |
| Abril | Sin movimiento | Sin movimiento |
| Mayo | Utilidad de $30.000 | Sin movimiento |
| Lectura | Marzo fue un desastre, mayo fue extraordinario | Marzo fue un buen mes; mayo solo cobró |
Ninguna de las dos está «mal». La de caja te dice qué pasó con tu dinero; la de devengado te dice qué pasó con tu negocio. El problema aparece cuando usas la primera para responder preguntas que solo la segunda puede contestar.
No hay una regla universal, pero sí señales bastante claras. Si reconoces tres o más, probablemente el criterio de caja ya te está estorbando.
Si eres una empresa pequeña que cobra al contado, no maneja inventario y no tiene contratos multi-periodo, el criterio de caja es más simple y probablemente suficiente. Migrar antes de tiempo agrega complejidad administrativa sin entregarte información que vayas a usar. La honestidad aquí importa: no todas las empresas necesitan devengado, y quien te diga lo contrario probablemente te está vendiendo horas.
Cuentas por cobrar, cuentas por pagar, ingresos diferidos, gastos pagados por anticipado y provisiones. Son las cuentas que registran la diferencia entre el momento económico y el momento del dinero.
Con criterio de caja, cerrar es prácticamente conciliar el banco. Con devengado hay que devengar ingresos, provisionar gastos conocidos y no facturados, ajustar anticipos y revisar la antigüedad de cobros y pagos. Es más trabajo, y por eso conviene tener el proceso definido antes de migrar.
Esta es la consecuencia que más sorprende. Al pasar a devengado, tu estado de resultados deja de decirte si tienes plata. Por eso el cambio casi siempre viene acompañado de dos herramientas: el flujo de caja operativo y el flujo de caja a 13 semanas.
Idealmente el inicio de un ejercicio. Migrar a mitad de año es posible pero te deja un periodo con dos criterios, difícil de explicar a cualquiera que lo lea después.
Todo lo facturado y no cobrado, todo lo recibido y no pagado, los anticipos vigentes y el inventario a la fecha de corte. Este levantamiento es el corazón de la migración y donde se concentra el trabajo.
Cuándo se reconoce un ingreso, cómo se provisiona, qué se considera incobrable y con qué antigüedad. Escríbelas: si quedan en la cabeza de una persona, el criterio va a cambiar sin que nadie lo note.
Es trabajo extra y vale cada hora. Sin comparativo, tu primer año en devengado no se puede contrastar con nada y pierdes la capacidad de ver tendencias justo cuando más la necesitas.
Durante la transición, mantener las dos vistas ayuda al equipo a entender por qué los números se ven distintos y evita la desconfianza inicial en los reportes nuevos.
Ojo con el efecto tributario. El criterio contable y el criterio tributario no siempre coinciden, y el cambio puede adelantar o postergar el reconocimiento de resultados. Conviene revisarlo con tu asesor tributario antes de fijar la fecha de corte, no después. Ver el servicio tributario.
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Revisamos tu operación y te decimos con honestidad si el cambio te aporta o si todavía no lo necesitas.
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